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El último viaje

Se establece el comienzo de un dictado del que nunca hablaba en casa, la estructura infinita de un más allá. La muerte está allí, con sus silencios, con sus doctrinas condenatorias esperando que haga todo con sus manos para desarmarlo. Promete un sitio de orden y de generosa hospitalidad que no conoce. Está impaciente, ansioso al no saber cómo ni cuándo comienza el traslado. Reconoce que él no ha escrito las reglas, es un examen triste y cruel, imposible de aprobar… No puede

La cuenta atrás

Del virus y el confinamiento al efecto de la vacuna, del efecto de la vacuna al botón nuclear. La anticipación de las exigencias de un futuro conflicto pide una comprensión de la continuidad de la naturaleza de la guerra, los avances tecnológicos y los cambios en la orientación. Mientras todos enloquecen intento pensar en el paraíso. La imaginación figurativa de la masa me asquea, tan activa y susceptible de ser estúpidamente manipulada.

3,2,1,0... Ómicron


3,2,1,0… explotan las carcajadas y los abrazos. Las lágrimas corren sobre la piel reseca de las mejillas, el frío rompe los cartílagos, los fuegos artificiales decoran el cielo resonando con sus estruendos. Mientras, María, abraza a madre, padre, hijo, ex. Jesús, cuelga una piñata con forma de dromedario para su hijo menor que está de cumpleaños. 

Desde el fondo se escucha una multitud, su bullicio y sus discusiones. Por unas horas la nada se llena de intención. 

El observador

En la venta de moral y transparencia escuchó el roer de una rata, un discurso, una metodología que a través de tiempos inmemoriales tiene la capacidad de cumplir con los horarios y multiplicar una acción como un reflejo para hacer análisis y jugar a varios juegos como si fuese el mismo.
El laboratorio sigue abierto. Ratas de traje y poesía se encuentran para contemplar el paisaje. No hay apuestas entre roedores, hay placer y simulación. Hay gemidos

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A las cinco de la mañana en la misma parada de autobuses la misma mujer me dice que no es el vehículo que esperamos el que se aproxima, parece, pero no es. Faltan diez minutos, tal vez algo más para que llegue. El frío es insoportable, ha bajado más de lo previsto o mis huesos han absorbido el día de hoy toda la humedad, me muevo intermitente, abro y cierro las manos hasta que por fin abordo. "No decías que eras inmune al frío", comentan algunos, no respondo.

Divagaciones sobre el nuevo orden mundial

Los influencers pagados por los políticos, los envidiosos, las pitonisas, los criminales convirtiéndose en jueces. El desarrollo tan artificial como deformado e infantilismo en un círculo absorbente que se denomina agenda.

No hay margen de maniobra.

Aquí o allá utilizarán un movimiento de resentidos para lograr los hechos. Los medios de comunicación de masas son el cultivo de toda la gama emocional. Todo deseo es secuestrado y dividido. Cuando crees que vas en dirección correcta vas a contracorriente. Eres el conejillo de india, la cobaya, el experimento que grita y protesta y termina firmando sentencia tras sentencia.

Repetidoras

Escribe para desahogarse cuando se siente rodeado de idiotas codependientes que no ven más allá de sus narices. 
Desanudarse le lleva la vida entera, borrar los privilegios. No caer en la tentación generalizada de repetir lo que agrada y escapar constantemente de la trampa.
Él sabe de qué están hechos los favores. Los mendrugos solo tienen un único propósito: la retención, el sometimiento, la esclavitud, el quédate. Y es que a los tontos no les gusta estar solos. Y es que a los tontos no les gusta saber que hay otras probabilidades con las cuales jamás se atreverían. 

Gracias a una larga experiencia lo reconoce de inmediato. Acciones que luego de examinar y meditar durante mucho tiempo y con gran seriedad le muestran en una palabra todas las acciones: estupidez.

"La crítica literaria"

La vocación de esa gente supuestamente estudiosa en el tratamiento de selección de obras, ya que por el estudio —riguroso— ha fructificado en incontables números las publicaciones de su revista, pero al dar un vistazo hay un secretismo enrarecido. Ensayos y conferencias para alimentar las descalificaciones, prioridad evidente hacía sus aduladores… borregos que una vez visualizados en la farsa realimentan un mito inexistente que data de un pasado muy lejano.

Que sabe mucho y bien de lo que habla o escribe o de lo que hablan o escriben los otros, a todas estas sin salirse de la granja que los ha cobijado de por vida.

Rescatan quitando o poniendo alguna frase según las simpatías:

«el personaje parece absurdo en su autodestrucción, no despierta simpatía»

«Hay detalles dispersos que

Con el avance del tiempo


Después de matar a millones de personas y marcar a los restantes, empiezan a dificultar el movimiento una vez más. Teniendo tan poco espacio en las urbes ahora toca esterilizar a la manada y exigir un permiso para prescindir de todo preámbulo. Sobre este fondo irán y vendrán deseos ocasionales: un sueño es reunirse en grupo. Pensar que has hablado con una chica sin haber hablado. La lingüística y sus efectos, la probabilidad de acoso por el acercamiento en la fila, todo encierra peligro con las nuevas leyes. Y cuando te has percatado de cumplir con las limitaciones y programas tus palabras se ha ido. 

Reflexiones nocturnas: extracción tres y cuatro


Después de muchos años llegas a donde querías llegar y solo falta que tu hipocresía se desarrolle lo suficiente para lograr lo pactado con tus adentros, pero es tal el nivel de estupidez que encuentras, que surge el debate… Ver a aquel hombre de gabardina debatir sobre la funcionalidad del poema en la carnicería antes de entrar a la editorial que, llena de espectadores aplauden mientras esconde el bocata, extraño. De todas formas mi seriedad deja mucho que desear y la risa me delató ante el señalamiento de todos. Desde muy temprano había llenado la petaca de whisky y todo me hacía gracia. De todas formas, quizá las carnicerías eran lugares poéticos y los bocatas un abrebocas en la antesala de la lírica. De lo que sí estaba seguro es que la literatura marca un sello en sus autores y en sus espacios y la falta de credibilidad pululaban por todas partes, pero qué más da (pensé). Si había que salirse de los contenidos y marujear con los vecinos del barrio, ¡ea! Hasta que

Mono

Octubre de 2017

Vi a través de la televisión el conflicto. Turbas enardecidas salieron a las calles de toda Cataluña a exigir su derecho a decidir y a condenar las penas de prisión de los políticos involucrados en el referéndum que terminó en una breve proclamación de independencia. Protestas pacíficas, protestas violentas, cargas policiales, heridos y destrozos al mobiliario urbano. Los medios de comunicación transmitían el caos. Aquella noche llegué a Valencia, pensando en que construyo mis narraciones a costa de mi propio esparcimiento y sufrir que en parte, creo que me ha ayudado a sobrellevar el enigma de lo que viene. 
  Existe cierta afinidad entre escribir relatos y desplazarse entre uno y otro lugar. En ambos casos se ha de llegar a alguna parte. Se me ocurrió esta idea en la estación de autobuses, después de pensar que quería un asiento

Lo normal (rarezas del encierro)

  «[...]. Que inventaran una especie de historia donde el denunciante es el culpable con informes y pruebas de dudosa procedencia, y ahí queda detallado un total estado de deterioro, físico, mental. Y si protesta le clavan un cuchillo [...]» Yo vi a la autoridad pagar a un yonqui para hacerlo, primero evitó las cámaras de seguridad para llegar a él y ante la negativa lo hostigó con una orden de arresto. Yo vi a otro agente de civil aparecer, salir de la nada para dar apoyo, con un cigarro en la mano y una navaja en la otra. «Esta es mi zona» y no nos va a involucrar… «Ponlo fuera de circulación o habrá sangre». Y preguntó: ¿Yonqui estás conmigo o no lo estás? 

Rarezas del encierro

No salgas, pero si sales usa la mascarilla, no toques, no hables, no cruces el límite de las comunidades y entre tanta prohibición suena el teléfono. Apenas abro la boca para narrar lo no hecho, X, relaciona cualquier anécdota con el trasfondo de un libro, pintura o película.

—¿Has leído tal o cual cosa?

No lo he leído, y de haberlo hecho no lo recuerdo… 

Otros en otras llamadas van a más, citan a un autor y desarrollan tanto la idea en el tiempo que interrumpo, pero no logro detenerlos.

El regulador


Voy por la calle y veo a un hombre disparar a otro, observo su caída, el orificio de la bala en su frente y la sangre saliendo del orificio, pero llega el forense y me explica que en determinadas situaciones de estrés proyectar asesinatos por armas de fuego es normal y que, en realidad lo que vi fue un suicidio. 

No, no existían disputas, ajustes de cuenta, nada de lo que mi mente estaba poniendo en consideración es real. Al principio tuve mis dudas, me extrañé, lo escuchaba con desconfianza, luego decidí irme y comentarlo en grupo, una de las personas puntualizó con calma que le pasó lo mismo, relacionó el suceso del asesinato con la política, habló de los trucos inconscientes de la mente. Lo leyó en libros, lo ha escuchado en la tele. 

Lo mejor es ir al hospital, él ya ha ido y le recomendaron un medicamento muy efectivo para controlar la disociación de elementos. Aunque después de tomarlo se ha vuelto lento y olvidadizo ya sabe distinguir entre la realidad y la ficción. Y es que hay que tener más confianza en las autoridades —dice —, más

Parques, plazas y calles (reflexiones sobre los bancos)

En dirección a esa quietud poderosa desde donde se ve al mundo pasar. El silencio interior a pesar del bullicio. El desfile de personas y situaciones conlleva el hecho de maravillarse, pero también le es inherente una suerte de incertidumbre que en cualquier momento te puede hacer participe, cómo una gran extensión de sucesos inesperados. Desde hace tanto tengo la costumbre de buscar en la urbe y seleccionar un banco según un criterio estricto, en el que los ángulos permitan una perspectiva total sin convertirse en un punto de atención, y así sentir que hay un reaprendizaje de lo remotamente aprendido. Con todos y a la vez de estar con uno mismo. 

La escabrosa historia de Ward's island


A mediados del siglo 19, las Islas Randall's y Ward's, se utilizaron para albergar una diversidad de servicios sociales; el asilo «idiota», homeopática del hospital, casa pobre, un orfanato, un cementerio de los pobres,  y la casa de reposo de la guerra civil de los veteranos. También fue sede de la Cámara de Refugio de Nueva York, un reformatorio que terminó de construirse en 1854 para reunir delincuentes juveniles o personas adjudicadas como vagabundos . Entre 1840 y 1930, en Ward's Island se enterraron cientos de miles de cuerpos trasladados de los cementerios de Bryant Park y Madison Square. También se construyó un Psiquiátrico, que abrió alrededor de 1863 «Manhattan Psychiatric Center». Con 4.400 pacientes, fue el establecimiento de salud mental más grande en el mundo, en 1920 ya contaba con 6.045 pacientes. 

Veinte años después

Hemos dejado de hablar. El aburrimiento ha empezado. Las breves apariciones solo funcionan como presunción. El pasar de los años ha traído consigo una nueva realidad que comienza a representarse con los cambios físicos y mentales.
El periodo de la meditación y el arrepentimiento para unos, el de la soberbia y la superficialidad más absoluta para otros. Sin palabras, evadimos cruzarnos, no hay tiempos para charlas ni recordatorios. La muerte empieza a ser protagonista en los más allegados, los diagnósticos médicos no son favorables, la edad es una moderadora. Muchos cambian sus hábitos y hasta sus costumbres sintiéndose más cercanos a otras culturas que a la suya. 

Viajando por España y Portugal

     Malpica de Bergantiños

Ya hace algunos años que vivo en España, por casualidades, busquedas y circunstancias he conocidos muchos pueblos y ciudades. Pero esta vez no quiero centrarme en lugares comunes a los ojos del turista. Haré énfasis con algunas imágenes de espacios donde percibí un efecto especial. Sensaciones de fenómenos ocultos en geografías recónditas que despertaron mi atención de inmediato.

Juan Carlos Vasquez
Combarros



El viaje (ahora o nunca)


Hotel Warfield - San Francisco 2008


Nunca había faltado a las celebraciones navideñas de la Bahía, pero aquel veinticuatro de diciembre de dos mil ocho me quedé en casa, si a eso se le podía llamar casa. Las primeras horas las pasé recostado, con los ojos centrados en el techo, ocasionalmente me levantaba y me asomaba a la ventana, luego volvía a tenderme inspeccionando algunos libros que no me llamaban la más mínima atención. En la distancia escuchaba la algarabía, los gritos, las ambulancias, un sin fin de sonidos que se mezclaban entre si. 

Escribir


Esa necesidad esencial de desahogarse, ritmos, estrofas, recursos que provienen de una existencia, de una concepción basada en sublimaciones alarmas y sorpresas. Haber sido impactado al borde experimentando la delgada línea que divide lo real de lo imaginario, una asimilación. Un sistema lingüístico expuesto en ideas van hilando los recursos.  Por ello los miles de kilómetros, los sentidos en una conexión profunda experimentando en su conjunto hasta balancearse en el texto que termina el presagio. Dos partes, dos ingenios. En uno hay un ser enfermizo y extremo que busca a toda costa desplazarse a sí mismo, en el otro el silencio y la calma, un alejamiento donde el acto de vivir y recordar abre completamente el espacio de la página.

© jcv