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Tercera ola

El gran hermano de ojos lineales firmó con sus pares la sentencia. En esta cárcel nos recomiendan, nos dicen, nos enloquecen.

He soñado un tubo en mi garganta, los pulmones explotan, las calles se borran... 

Compruebo el mismo día un día siguiente y una multitud de especialistas dicen desde las pantallas que es la hora, que no dude porque no cambia, porque el tiempo no pasa.

Como mejor prefiera: por el aire, por inoculación, inyectandolo directamente a la vena. 

Si no te matan, te mueres, respirando desapareces, dejas de ser el mismo. 


Bis


En esta cárcel nos recomiendan, nos dicen 


nos enloquecen.


He soñado un tubo entrando

por la garganta


los pulmones explotan 


las calles se borran,



que no dude porque no cambia,


porque el tiempo no pasa.



Como mejor prefiera:


por el aire


por inoculación 


inyectando directamente 

a la vena. 



Si no te matan

te mueres


respirando desapareces


dejas de ser el mismo. 

 



Febrero de 2021
© Juan Carlos Vásquez
 

Pandemia

Día 29 de confinamiento


Mientras los anfitriones
iban alojándose
en nuestro
cuerpo:

 

el encierro

la noche

el triste hospital 

y el azufre


los aplausos


esos laboratorios

dónde hacinan

a la víctima.


II


El virus se 

multiplica y pasa

de un receptor

a otro

ante la vista

de los autores


del clérigo

del llanto...


Y a veces incluso

sube por 

el viento

para volar.


III


Mientras nos aniquilan

para establecer

las estadísticas;


abren fosas

multiplican crematorios

y morgues

en pistas de patinaje


y unos señores

con aspecto

de autoridades

sonríen entre

el horror

de una fila

interminable de

ataúdes.


IV


A los balcones


el silencioso espacio

ha retomado

el día

pero atardece

y un bullicio

momentáneo

y voraz

se instala


un eco de interrupción

que desea

absorber la sombra

que mira al

que mira


He aquí

la biotecnología

que todo lo

permite

sobre la naturaleza

y lo humano


gérmenes 

patógenos catastróficos 

y despiadados...



© Juan Carlos Vásquez
Imágen: G. A. Haliban

Publicado originalmente en la Revista Margen Cero. 




Día 36 de confinamiento 

LAS VENTANAS, 
los balcones, los patios 
y jardines. 

De un lugar a otro 
otra vez. 
 HARTO del triste 
conteo 
de la no pausa 
me asomo para ver 
el sol en las piedras 
la calle silenciosa 

—La misma que, antes, estuvo repleta: De gente 
— ahora sola. 

 Ahora animales, hermosos, cruentos y toscos 
como jabalíes, 
un zorro, 
unas aves que nunca 
habían cantado aproximándose en grupo. 

 En este refugio la soledad
gris y estéril 
ha temblado con los anuncios del día. 

 He soñado todos los sueños 

 he tenido todas las pesadillas. 

 Antes de que inicie el minuto 
de silencio 
me percato de una sombra repitiendo 
 el no saber 
  el no ser 
   el no nada.     


© Juan Carlos Vásquez
Imagen: publicada en Alizivanfi,  Flickr