Inna traía aparejada una comprensión extra mundanal que no tenía nada en común con las mentes terrenales. Al desahogarse salió de los torvos riscos, de los espacios que separan a las nebulosas de la línea del abismo. Su rostro sombrío era hermoso y lleno de sabiduría, y sus refulgentes e intensos ojos de una rara pigmentación, eran en extremo penetrantes. Amorosa y serena; parecía estar lista para proponer algo. Mientras pensaba la