Entonces yo
Esta es la mano, con sus dedos y con sus uñas, el esfuerzo flexionando, la secuela que se hunde en el tiempo imponiendo una sanción por cada quiebre de tinta. Esté no es el poema, esta es la vida que me trajo al mundo, lleno de huesos y de sangre. Este no es el infierno, es el deseo desfragmentando las articulaciones en un grado de calor de un cuerpo en atmósfera.
Souvenir
Fastidiado por el eterno sentimentalismo de fondo rosa al que se ve sometido prescinde de su necesidad de afecto, ahora la nueva serenidad le aporta ganas
de una inmoralidad abierta. Al saberse acabado deja de flotar, desentraña, finca algo diametralmente sucio y perturbador, mientras rivaliza abiertamente contra todo.
© juan carlos vásquez
Imagen: André Kertesz
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