
Esa necesidad esencial de desahogarse, ritmos, estrofas, recursos que provienen de una existencia, de una concepción basada en la época, en las sensaciones. He vivido las alarmas de las sorpresas, he sido impactado, me he sentado al borde sin saberlo experimentando la delgada línea que divide lo real de lo imaginario. En cualquier caso es una asimilación, entonces todo ese sistema lingüístico expuesto en ideas van hilando todos los recursos. Soy optimista pero a veces tengo mis afrentas con la poesía, por ello recorro miles de kilómetros, invierto en los sentidos una conexión profunda. Los otros lugares, la música, el alcohol han venido experimentando en su conjunto sobre mí. Es balancearse hasta que el texto termine el presagio.
Es que suelo extasiarme en dos polos totalmente opuestos, en uno hay un ser enfermizo y extremo que busca a toda costa desplazarse a si mismo. En el otro el silencio y la calma, un alejamiento donde el acto de recordar me inmoviliza completamente.
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